NOTA 12: EN EL EXTERIOR

Las puertas del ascensor se abrieron inmediatamente, vaya que llego enseguida. Otras a veces que he venido a visitar a mi amigo, ni por suplicas llega al momento.

—Pasemos ya, rápido —dijo Carlos.

—Ya voy le dije, pues que prisa llevas — me dijo que está nervioso.
Pasamos al interior del ascensor, se cerraron las puertas y empezamos a descender del 6º piso a la calle, a medida que descendíamos se escuchaba en cada piso que pasábamos el vocerío de la gente.

Otros hablaban sobre lo que está pasando y uno que otros se oía el ruido de que la fiesta se ha puesto muy buena, se escucha la música de un tal Nigga, “La gasolina”, en otros música de la banda “El Limón” y hasta “El Recodo”, creo que quise escuchar también el tema cumbia de los Klazikeroz una tal “No te pertenece”, en otros musica electrónica de un tal “DASH BERLIN” y una que otra mas que no alcanza a distinguir entre tanto genero que se oía al mismo tiempo.

Uno que otro vecino se subía con nosotros y se quedaba en otro piso sin antes saludar a Carlos invitándolo también a que se quedara con ellos en la fiesta.

—“Carlucho, quédate en la fiesta y también tu amigo, no me digas que piensas pasártela cuidando y levantando borrachos en la calle, espero y no te toque yo, jajajajjaja.

—Mi chavo, ruega a dios que no porque yo si te guardo por buena cantidad de días —le dijo al joven en tono de cotorreo.

El joven le contesto a Carlos —A que Carlucho tan mamón, hoy andas algo serio, agarra la onda mi chavo.

Y así uno que otro conocido mas se subía con nosotros al ascensor y lo mismo cotorreaba con él o conmigo de menos manera.
Se me hizo lento el descenso a la calle, eterno o es que era el ansia de estar ya afuera, Carlos no demostraba lo mismo. Nos quedamos callados por unos segundos más hasta que por fin el indicador de niveles del ascensor pito señalando planta baja.
La puerta tardo unos segundos en abrirse, mientras al mismo tiempo también escuchamos un vocerío de gente detrás de la puerta del ascensor.

—Escuchas Carlos, es la muchedumbre que esta allá afuera, aquí se escucha más fuerte —le dije.

—Seguro que todavía están con su desorden afuera, son tercos, cuando el gobierno decide manejar con mutismo en sus acciones no hay brazo a torcer por parte de las autoridades. Los conozco

—contesto en un tono burlero y arrogante.

TIITTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII…..FSHUSUSHSHSUSUSSSSSUUUUUUUUU

Se abrió la puerta dela ascensor y en ese momento sin esperarlo nos pego en cara el aire frio de la calle, muy frio, frio que calo hasta los huesos. Pero también un frio que me trasmitió una sensación de miedo y ansia, como la que sentí hace unas horas cuando estaba mi casa.

Me cruce de brazos tratando de amortiguar el frio que choca contra mi pecho. Es muy fuerte, propio de la estación del año.
Carlos también lo sintió, aun que un poco moderado y me volteo a ver. —Estás viendo lo mismo que yo, Phillips —lo ves.

—Si amigo, ver a tanta gente en la calle me desespera, ve cuanta hay.

Le asentí mientras giraba la cabeza tratando de ajustarme a semejante muchedumbre que tenia frente a mí. Vi a una pareja todavía ataviados de forma elegante con sus prendas propias de la fiesta de fin de año, abrazados y atentos de pie a todo lo que estaba pasando, la mujer con su vestido largo con sus zapatillas en la mano, como es que no tiene frio en los pies, a varias parejas más platicando con la demás gente que tienen a sus alrededor.

Vi a una joven que estaba sola como perro sin dueño ahí de pie cruzada de brazos viendo como se está dando la situación, me llamo la atención su minivestido negro con un gran escote y minifalda, se veía guapísima, ya tenía rato que no veía a una mujer con semejante atuendo puesto. Confieso que me sentí atraído de acercarme a ella y pedirle una invitación a salir, pero Carlos me saco de la fantasía empujándome para avanzar.

Seguí girando mi cabeza y alcance a ver algunos vecinos de mi departamento que estaban poco atentos a las situaciones que se está dando, como no iban a estarlo si ya estaban medio ebrios. Se pasaban el vaso de alcohol de uno a otro, era un ir y venir de alcohol.

—Phillips, por donde nos vamos, mira todas las calles están llenas de gente, parece que la gente se ha salido a festejar a la calle. Poco les ha importado la invitación de las autoridades de meterse a sus departamentos a esperar y a enterarse de las últimas noticias por medio de la televisión.

Le conteste —si es lo que se ve, cuando el alcohol está de por medio todo nos vale, ve a los policías discutiendo con uno que otro invitándole a pasar a sus departamentos, entre varios los intentan ingresar a fuerzas a su edificio, pero no pasan ni un minuto cuando ya andan de regreso a la calle.

Escuchamos a unos de Protección Civil del GDF decir “Ya déjalos pinches briagos es su problema, ahí que se queden.”

—Phillips como vez si nos vamos por esta calles, no tardaríamos mucho estamos como a 5 cuadras del Metro Insurgentes, la central de policía queda como a 2 cuadras de ahí,ahorita estamos en la Calle Frontera #32, estaríamos llegando en aproximadamente 40 minutos a toda velocidad.

—Si es la mejor opción está algo mas despejada, nos vamos en taxi o que.

—Espérame Phillips voy al departamento de Don Juanito el conserje de este edificio, el guarda en su bodega de servicio mi motocicleta, no esperes que nos vayamos a pie sorteando todo este murmullo de gente hasta la central de la policial, ¿verdad? Seguro que en otras partes de la ciudad la situación ha de estar igual o peor. Y seguro que ya se ha de estar haciendo una congestión vial por las diferentes calles circundantes al Hospital General.

—Si ya veo, con la motocicleta sortearíamos más rápido el tráfico.

—Así es — me contesto.

—Regreso en unos minutos, espero Don Juanito no está durmiendo ya o quizá ya ha de estar bien entrado en la fiesta, porque si es así para sacarlo de la fiesta va ha estar bastante difícil, si que le gusta tomar y mas en estos días.

Se retiro rumbo al que me imagino que es el departamento del señor e ingreso al edificio. Me quede esperando solo en la calle viendo a la muchedumbre de gente que tenía a mí alrededor. Y me pregunte en mi mente “¿Todos ellos sabrán lo que está pasando en estos momentos o solo unos cuantos, si es que el alcohol no los atonto antes de que se dieran las demás noticias que le siguieron a las notas que siguen la situación que se está dando en el estado de Chiapas?”.

No, no creo que todos los sepan. Por eso es que a un no se ha alborotado toda la gente. Si es eso.

Me saco de mi mutismo el sonido de un motor bien ajustado que rugía como un león.

Se acercaban dos ruedas a mí, eran de una motocicleta de esas como las que usan en las carreras ide motociclismo de alta velocidad, vaya que a mi amigo si le gusta correr. Yo ni de loco me subo a una de esas cosas ni a fuerzas. Lo que ignoraba era que estaría a punto de vivir en carne propia esa sensación. No quiero.

Es una motocicleta marca Kawasaki, pintada en un color blanco, rojo y azul, se ve muy bonita, tiene buen gusto mi amigo.
Carlos aparco su motocicleta en frente de mi, venia con su casco de protección ya puesto y en su parte trasera traía otro el cual me suponía era para mí.

Note que había traslado la música que venía oyendo por sus audífonos a unos altavoces que ajusto en el tablero de su motocicleta.

—Traes buen sonido, hee — le comente.

—Si son unas de marca Logitech especiales para Ipod y con tecnología Bluetooh —me contesto en un tono de presumido.

—Bueno amigo pues ponte el casco, sin el no te llevo.

Me pasó el casco y me lo puse, era muy confortable. Procedí a subirme al asiento trasero y a sujetarme a los costados de Carlos inmediatamente.

—Ya estás listo Phillips, sujétate bien porque esta motocicleta corre como el demonio.

Carlos giro las perillas de los manubrios haciendo que al instante se escuchara nuevamente el rugido del motor solo que esta vez se escucho fuerte y poderoso. Quien iba a decir que está maquina nos iba a servir de mucho en el futuro.

Y arranco haciéndome sentir un tirón hacia a tras a consecuencia de la fuerza del arranque inmediato.

—Disfruta del viaje Phillips —me dijo.

Hice un quejido en señal de aceptación. Solo veía pasar las cosas muy rápido, no podía ver detalles, todo se veía borroso a consecuencia de la velocidad a la que íbamos.

Nos detuvimos en una esquina que cruza con la Calle Morelia que cruza con la Calle Puebla también en esta calle había mucha gente afuera, todos están en lo mismo: unos en fiesta y otros nada más expectantes a la situación. Que otra les queda.
Carlos maniobro hacia la calle Puebla.

—Vámonos por ahí, esta menos congestionada de gente —me dijo.

Volvió a meterle potencia al motor y nos enfilamos rumbo a esta calle. A medida que avanzábamos solo veíamos más y más gente, todos en la misma situación. Pasamos las Calles Frontera, Flora y Mérida y seguimos viendo lo mismo, la gente está igual de perdida en sus fiestas.

Pero al llegar al siguiente cruce con la Calle Córdoba vimos algo que nos llamo la atención.

—Phillips, mira alláadelanteeee…mira…. Hay patrullas de la Dir. De Seguridad Publica del GDF atravesadas a mitad de esta calle y parece que los policías están obligando a los coches y a los peatones a que se desvíen y se vayan rumbo a la Calle Durango o más hacia abajo o que se regresen de donde venían.

Avanzamos un poco más hasta casi estar muy cerca de las patrullas. La gente les preguntaba el porqué de bloqueo de la calle. Los policías solo les dicen regrésense de donde vienen o váyanse por esa calle, nos quieren volver a ver por aquí.

Carlos muy fanfarrón se acerco a los patrulleros y les pregunto sobre el bloqueo.

— ¿Disculpen colegas, puedo saber el porqué de esto?

—Mi estimado, limitase a circular por favor a donde les estamos sugiriendo, no queremos que nadie circule por esta calle. Nos indicaros los altos jefes que las cerráramos. Solo nos pidieron eso

—le dijeron los patrulleros a mi amigo.

—Pero es que yo tengo que pasar, me urge pasar —les dijo mi amigo algo molesto por las negativas de los policías —mínimo díganme algún rumor de por qué están haciendo esto.

—Le repetimos que no sabemos el por qué de esto, solo nos pidieron por radio de la central de policía que nos apostáramos bloqueando la calle, solo eso y es algo que también queremos saber, ustedes no son los únicos.

—Miren amigos —Carlos se saco de una bolsa de su chamarra algo parecido a una cartera la abrió y se las puso en la cara —“parejas” soy agente de la Policía Federal vean mi charola, a mí también me llamaron para que me reportara en mi instalaciones, así que por favor permítanme el paso.

Los policías nada mas vieron la charola de la Policía federal y se voltearon a ver entre ellos, murmuraron por algunos segundos volteando a ver que una que otra vez a Carlos y a mí.

—Muy bien parejita —vaya que les cambio el tono del trato hacia
nosotros, ahora se escuchaban mas amables por hacia decirlo

—vamos a permitirte a ti el paso, no queremos tener problemas con ustedes, de por sí ya los hubo hace algunos meses, es mas creemos que algunos colegas tuyos ya se encuentran allá más adelante.

—Pero solo un detalle pareja, el amigo que viene contigo no puede pasar — y todos me voltearon a ver.

— ¡Como que no puede! —Grito mi amigo —el es periodista, viene a cubrir la nota, viene por encargo del periódico LA PRENSA, Phillips, muéstrales tu identificación por favor.

Yo bien obediente y algo nervioso procedí a mostrárselas. Se pasaron el gafete uno a otro y después se voltearon a hablar entre ellos tres. Paso cerca de un minuto cuando finalmente vi a Carlos que saco algo de la mochila, era un billete de $1000.00 pesos y se los envuelto entre varios papeles. Tanto le interesa a Carlos que lo acompañe para que se haya atrevido a sobornar a los policías. No era para tanto, si no se podía, pues solamente me hubiera dejado ahí y me regresaba a mi casa.

— ¡Nosotros diremos que no vimos nada, diremos que tu amigo de alguna forma se escabullo entre los edificios y que por eso no nos dimos cuenta de su presencia, avance ya!

Los policías hicieron a un lado las vallas que cerraban el paso y dejarnos avanzar de la motocicleta y acelero dejando a nuestras espaldas a los policías.

—No que no, mendigos polis jodidos, a veces si es necesario recurrir al soborno, ¿no Phillips.?

Solo se escucho un quejido que salió del casco en señal de que estaba de acuerdo que lo que paso con los policías.

Llegamos a la calle Orizaba cuando en paro en seco otro grupo de patrullas dela misma corporación a la que dejamos atrás, seguía habiendo gente en la calle. Las luces rojo –azul de las patrullas nos impedía ver qué era lo que estaba sucediendo del otro lado de la calle. Nos acercamos un poco más para poder distinguir bien.

—Carlos mira haya adelante se ven que están pasando vehículos de carga, no, nooo, no, espera, no son vehículos de carga, son ¡vehículos militares!, ¡llenos de soldados!, ya entiendo con las luces de las patrullas encendidas a todo potencia están impidiendo que la gente pueda ver bien lo que hay al otro lado, que tramposos —dije finalizando.

Seguimos avanzando hacia el nuevo grupo de policías, no contábamos en frente nuestro si había gente tratando de ver el paso del convoy militar y es que aquí tampoco paran de preguntar a la policía sobre el porqué se moviendo muchos soldados en esos camiones. Nos dejan ver bien, pero seguro que ese convoy se está moviendo en dirección a la Avenida Chapultepec, parece que se están dirigiendo en dirección ESTE, en dirección contraria a nosotros.

—No vamos a poder pasar por aquí, Carlos, ve cuanta gente hay, nos vamos a tener que ir por la calle de abajo, la Av. Puebla, agárrate bien nos vamos a ir un poco más rápido, vamos algo retrasados en cuanto a tiempo.

Carlos, hizo rugir nuevamente el motor de la motocicleta y nos incorporamos a la circulación del este avenida. Que para nuestra sorpresa si un poco más despejada, por lo visto la gente solo ha suturado las calles mas internas de esta colonia.

Fueron 10 minutos de viaje sin ningún contratiempo, cuando de repente repico nuevamente el sonido ya familiar del celular de Carlos, el sonido provenía del interior de su chamarra, pero ni como contestarlo, va estar difícil que lo haga, me dije para mí.

Pero de repente dejo de sonar, Carlos contesto a través del sistema Bluetooh que trae el sistema de sonido que adapto al tablero de su motocicleta. Desde mi lugar no se alcanza a escuchar muy bien a causa del ruido externo, pero creo que el si podía hacerlo, era de la Central de la PF.

— ¡Agente Carlos, me escucha!

—Si los escucho pero no muy bien, ya voy en camino a la central vengo sobre la Av. Chapultepec, ¡en que les puedo ayudar! —contesto Carlos.

—¡¡¡¡¡¡Ya lo necesitamos en la Central, por favor diríjase rumbo a las afueras del Hospital General por favor!!!!!

—¡¡¡¡¡¡¡¡¡Y porque ese cambio de planes, tengo que llegar a la Central a recoger mi equipo de todos modos, o sea mi armamento de cargo!!!!!!.

SSHUSHSHUSUSSUHSSHUSHUSHSFUUFUFUUFFFIIIUUUUUU

A veces no se entendía bien lo que decían sus compañeros de la central de policía, se escuchaba mucho ruido en la señal.

—¡¡¡¡¡¡¡¡Por favor agente Carlos diríjase rumbo al Hospital General, ya no pregunte, su armamento ya lo está esperando allá con sus compañeros en la cercanía del hospital, no se preocupe por eso, obedezca!!!!!!!

SSHUSHSHUSUSSUHSSHUSHUSHSFUUFUFUUFFFIIIUUUUUU

El ruido no cesa.

—¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Agente lo necesitamos allá con urgencia, urgenciaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!

PIIIIIIIIIIIIIPPIIIIIPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Se escucho un pitido, la llamada se había cortado. Tan distraídos veníamos oyendo la llamada que no nos habíamos dado cuenta que ya teníamos a la cercanía las instalaciones del HG. Cuando de repente Carlos freno la motocicleta de forma repentina, poco falto para que nos hubiéramos caído en medio del asfalto.

Nos quedamos viendo los dos estupefactos por unos segundo en dirección al HG, yo me quite el casco protector ya no lo aguantaba y parte quería ver mejor y empecé a sentir miedo por lo que ahora estaba viendo.

—Que está pasando allá por que se ven muchas luces moviéndose y apunto sobre el edificio del hospital, algo así nunca lo había visto, solo en las películas Hollywoodenses, pero esto es real, reaaaaal…….
—dije.

Y se escucharon disparos, disparos de alto calibre porque a pesar de que estábamos todavía vía lejos de ahí, se escucharon muy fuertes y secos.

Carlos dijo nervioso—Phillips no se qué es lo que esté sucediendo pero ya vamos para allá………
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