NOTA 23: VIENTOS DE MUERTE DESDE EL SUR

El helicóptero en el que vinimos ha dado una sacudida muy fuerte debido a una fuerte corriente de aire que hizo que se meciera la aeronave.

— ¡Hay todos! Sujétense bien —dijo uno de los pilotos de la aeronave
.
— ¡Chinga estas pinches sacudidas son horribles! —dije en voz un poco alta.

— ¡Si Phillips así es la situación desde el aire, cosa muy distinta cuando se está en tierra! —me dijo mi amigo mientras me daba un leve golpecito en la nuca.

¡Miren hacia abajo!

Todos volteamos hacia nos señalo la voz del federal.

¡No manches dijo uno de ellos!

¡Esto se ve criminal!

En esta zona cercana al aeropuerto los ríos de gente son todavía mas enormes, la gente viene avanzado paso a paso, no por que no puedan si no porque es tanta la gente que apenas si se ve que van caminando y todos seguramente tratando de no pisarse los talones, me imagino el pobre que se llegara a caer por que tiene la muerte segura por estampida.

Me acerque a la otra ventanilla para ver más hacia adelante, dios mío desde este lado los ríos de gente son enormes.

WHOOOOOOISSHHHHHHHHHH
WHOOOOOOISSHHHHHHHHHH
WHOOOOOOISSHHHHHHHHHH

— ¡Hay wey mis oídos, argggg! —dijo uno de los agentes que iban a mi cerca de la otra ventanilla de donde estábamos.

Nuestra aeronave se sacudió un poco por unos segundos.

— ¡Que diablos fue eso! —Dije en voz alta.

— ¡No se asusten!

Nos asomamos desde una ventanilla y pudimos ver como una fuerte estela de humo en paralelo a nosotros se nos estaba acercando dejando sentir en seguida un fuerte olor a combustible quemado.

—¡Tranquilos weyes, hace unos segundos 3 cazas de la Fuerza Aérea Mexicana nos dieron alcance y nos dejaron atrás en cuestión de segundos, somos unos tortugas ante ellos —dijo unos de los pilotos del helicóptero a través del intercomunicador.

— ¡Y para que sepan alcance a ver que también iban armados hasta la madre! —dijo irónicamente emocionado.

¡Se ve que se está poniendo bueno el asunto allá en el sur! —dijo otro agente al que no alcance a identificar.

¡AQUI PILOTO DEL HELICOPTERO UH-60-253, SOLICITO INFORMACION DE TRAFICO CERCANO AL AEROPUERTO YA ESTAMOS POR LLEGAR!

¡AQUI TORRE DE CONTROL, EL TRAFICO POR EL ALA NORTE ESTA MUY AFECTADO, SE LE SUGIERE GIRAR AL OESTE Y ATERRIZAR EN UN CAMPO CERCANO A SU HANGAR...WHUSSSHHH!

¡HACI LO ESTAN HACIENDO TODOS LOS HELICOPTEROS DE LA POLICIA FEDERAL!

¡WHUUUSSSHHH... HAY MUCHO TRAFICO REPITO, ATERRIZE POR LOS CAMPOS QUE ESTAN UBICADOS EN LA ZONA NORTE BIIIISSS!

—¡Ya estamos por llegar Phillips, disfruta el pa..pa..paisaje... quizá no regresemos aquí por mucho tiempo! — me dijo empujándome la cabeza.

— ¡Cállate no mames! —le dije pellizcándole una pierna.

El me pellizco nuevamente pero en el hombre y me dijo que estaba nervioso y que tenía miedo nada más que lo disimulaba.

Eso me imaginaba.

CRAAASHHHS TUTUMUUTTTUUMUMUM
CASHHHH RUUUUMMMM

— ¡Que cosa, otra vez nos sacudimos!

— ¡Cálmense todos ahora fue un Boeing 747 de Aeroméxico que nos acabo de pasar por encima como a unos 50m! —dijo el piloto por el intercomunicador.

No me gusta viajar por los aires definitivamente prefiero la tierra firme, me dije en mis pensamientos.

— ¡Miren por las ventanillas hacia allá!
— ¡Dios mío!
— ¡Esto nunca lo había visto aquí en el aeropuerto!

Yo corrí a asomarme por la otra ventanilla hacia donde nos decía el agente, quede con la boca abierta cuando vi allá a 500 metros por donde está el acceso al aeropuerto a miles y miles de personas afuera tratando de acceder al aeropuerto a como dé lugar con tal de obtener un boleto y volar hacia el norte hacia donde están los refugios seguros.

El griterío es tan fuerte y prolongado que tapaba el sonido de la turbinas de nuestra aeronave.

— ¡Toda esa gente está desesperada! — Siiiii dijo Carlos

— ¡Vean de ese lado, muchos se están tratando de brincar la cerca pero son bajados por los policías usando decenas de perros Pastor alemán y Rottweiler! — dije a varios de los agentes.

— ¡Ese se acabo de caer, los perros se le fueron encima y ahora lo están revolcando, grita mucho!

Lo que está pasando allá afuera es desesperante, en otra parte de la cerca sobre varias camionetas hay decenas de ancianos, mujeres y niños esperando a que sus parientes consigan un modo de entrar al aeropuerto y hacerse de un boleto para volar al norte.

Algunos lloran y gritan con impotencia cuando uno de los aviones pasajeros de los tantos que están despegando con dirección al norte, pasa sobre ellos.

Pensando que pudiera aterrizar para levantarlos, pero que ignorancia eso no se puede.

No había notado que así como están saliendo aviones en vuelo hacia los refugios también algunos están llegando.

WHIIIIIII WHIII WHIIIIIIII WHIIIIICCHHSSSS

Uno de los agentes volteo a ver hacia donde estaba la pantalla plana que en esos momentos estaba con Javier Alatorre mostrando varias imágenes aéreas de los diferentes ríos de gente que como podían estaban saliendo de la ciudad. En todos los lados de la ciudad está pasando lo mismo y de seguro también en todas las otras ciudades del sur del país.

— ¡Ya leyeron a abajo weyes! — dijo un agente señalando con su arma.

“DICE EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS ESTA MOVILIZANDO A CIENTOS DE ELEMENTOS DE LA GUARDIA NACIONAL A LA FRONTERA CERCANA CON MEXICO”

“CANADA HA DECIDIDO NO REPATRIAR A SUS CON NACIONALES QUE SE ENCUENTRAN EN MEXICO, POR TEMOR A QUE ELLOS PUEDAN PASAR EL VIRUS A SU PAIS”

“EL GOBIERNO DE GUATEMALA EN UN HECHO SIN PRECDENTES HA DEZPLAZADO SU FRONTERA VARIOS KILOMETROS MAS HACIA EL SUR Y SE HA SERVIDO DE LAS MONTAÑAS PARA CERRAR EL PASO”

“JAPON HA CERRADO DEFINITIVAMENTE SUS FRONTERAS”

“HONDURAS HA DEZPLADO A SU EJERCITO HACIA SUS FRONTERAS TERRESTRES Y MARITIMAS, TIENEN LA ORDEN DE ATACAR A TODO AQUEL QUE SE ACERQUE A SUS FRONTERAS ”

“MEXICO ES LA ATENCION MUNDIAL, EL MUNDO EN ALERTA”

“MUCHA GENTE SE ESTA ACERCADO A PREGUNTAR A LAS EMBAJADAS MEXICANAS”

Nos quito la atención de la pantalla la maniobra que hizo el helicóptero al dar la vuelta en dirección al campo que se nos destino provisionalmente para el aterrizaje.

La imagen de la pantalla en la que estábamos viendo las noticias se empezó a distorsionar debido a la interferencia que hay a nuestro alrededor debido a la cantidad de helicópteros que también están aterrizando como nosotros.

Sentimos una fuerte sacudida en el momento en el que nuestra aeronave hizo estacionario sobre el campo improvisado como Helipuerto y empezamos a sentir el descenso.

En menos de un minuto el tren de aterrizaje toco tierra firme y sentimos como nuevamente una sacudida leve.

— ¡Levántense! —dijo una voz fuerte que no alcance a identificar a quien pertenecía.

Sin querer me asome por una de las ventanillas y vi que los demás helicópteros que nos acompañaban ya estaban aterrizando también.

Un leve pitido nos hizo voltear hacia la puerta de acceso y todos vimos cuando esta se desbloqueo.

Uno a uno los que estaba cerca de ella empezó a salir de la nave.

— ¡Vámonos ya! — me dijo Carlos empujándome al mismo tiempo que me hizo notar su nerviosismo.

Nada más pisar la orilla de la puerta sentí un miedo que no sé como describir y me imagino que no fui el único que sintió esto, estoy seguro que también Carlos y los demás; no se es como un miedo mezclado con incertidumbre y espectacularidad de lo que está pasando.

Esto que se siente es muy raro.

En fin aun con todo esto
— ¡Apúrale! — me apresuro Carlos mientras me ayuda a cargar la mochila que tome prestada a unos de sus colegas.

Éramos decenas los que íbamos corriendo hacia la misma dirección, uno tontamente o quizá por los nervios se tropezó y cayó sobre un montón de maleza, pero en vez de que sus compañeras se soltaran a burla dos de ellos se detuvieron y lo ayudaron a reincorporarse a la marcha.

“No hay tiempo para burlas” me imagine que se dijeron.

Los aviones pasajeros que bajaban a poca altura no cesaban de pasar sobre nuestras cabezas dejándonos a varios un poco aturdidos debido al fuerte sonido de los motores.

Dios mío hasta acá se escucha el griterío de las miles de personas que están a ahí afuera esperando tratando de tomar algún vuelo.

— ¡Ahí está ya el Hangar de la Policía Federal! —grito señalando uno de los agentes que nos llevaba la delantera.

Al ver el Hangar que ya solo nos quedaba como a unos 100 metros de distancia fue en ese momento cuando sentí mucho miedo y me dieron ganas de volver a tras, ya no quiero ir.

Medite en esos pocos segundos si a un quería seguir adelante o tenia la opción de quedarme ahí tirado y dejarlos a todos que se vayan, pero que opciones tengo ya: ahí afuera es un caos, tal vez a donde quiera que vaya lejos de aquí no tardaría en volverse un caos o si mejor me regreso a la ciudad de México y me quedo en mi departamento y es que tal vez a lo mejor ya nunca vuelva a regresar aquí.

Quiero estar con mis parientes en Tijuana para ver el año nuevo, por cierto como estarán.
Tengo que contactarlos a como dé lugar en cuanto pueda.

Dios mío pero es que también tengo ganas de estar allá en el sur y presenciar todo, admito que soy algo morboso.

“No hay salida” dije en mis pensamientos.

Son tontas las cosas que me medite por quien sabe cuantos segundos hasta que alguien me empujo y me saco de ese trance.

— ¡Que te sucede wey! — me dijo un agente que para mi sorpresa venia detrás de mi.

— ¡No nada, nada! —le conteste.

— ¡Pus camínale! —me dijo mientras se reacomodaba su mochila y se echaba a correr en dirección al hangar como los demás.

— ¡Carlos, que sucede porque paraste cabrón!

— ¡Es que a medida que nos acercamos al hangar, no sé cómo he dudado en seguir adelante, no sé! —le conteste mientras caminaba poco a poco hacia el que se encontraba decenas de metros delante de mí.


— ¡Sabes, te confieso algo: Yo también estoy que me lleva la chingada de miedo, pero es que no sé qué es esto que estoy sintiendo que cuando veo a esos hombres que van allá adelante de nosotros corriendo hacia al hangar determinados a enfrentar esta amenaza que se nos está viniendo encima y consientes de que si no se logra contener esta amenaza tal vez no haya futuro para ellos, su familia y todos nosotros!

— ¡No se me siento inútil, sabiendo que yo también tengo el deber de acudir junto con ellos, es eso lo que me lleva a vencer un poco el miedo a un que se todos sabemos que quizá no regresemos aquí jamás y que nos quedemos en el camino!

Yo lo escuchaba pensativo sostenido en una rodilla mientras al mismo tiempo miraba a todos los agentes que ya se encontraban muy retirados de nosotros.

Los dos nos quedamos por unos segundos viendo a todos los agentes que ya estaban llegando al hangar.

BUUUMMM BIUSSSHHHHHH
WHUUUUUSSSSHHHHHSSAAA WHUUUUUSSSSHHHHHSSAAA
WASSSSHHHHHHHHHH

BUUUMMM BIUSSSHHHHHH
WHUUUUUSSSSHHHHHSSAAA WHUUUUUSSSSHHHHHSSAAA
WASSSSHHHHHHHHHH SSSSHHHHIIIUSSSSS

— ¡Que diablos!

Los dos buscamos de donde venían esos ruidos, volteamos a todos lados y no alcanzamos distinguir de donde venían hasta que una destellante luz se enciendo detrás de una un montículo de tierra.

— ¡Pero esa luz proviene mas allá de donde está la barda perimetral del aeropuerto! —dijo Carlos.

De repente emergieron más luces y se empezó a escuchar un ensordecedor griterío de gente.

— ¡Pero qué está pasando allá afuera! —dije levantándome súbitamente.

— ¡Es por allá vente Phillips vamos a ver! —me empujo en esa dirección y fuimos corriendo.

Llegamos a la cima del montículo y enseguida quedamos cegados por una de esas potentes luces, esperamos hasta que nos dejara de iluminar y fue así como fuimos testigos de todo el desastre que se estaba armando ahí afuera.

Allá a 100 m. de distancia de nosotros se encontraba un vehículo antimotines disparando a toda su potencia un potente chorro de agua sobre una inmensidad de gente que como pudo ya había logrado debilitar un tramo de una de las enormes bardas perimetrales del aeropuerto.

La desesperación era tal que algunos se atrevieron a lanzar ganchos de acero sobre la barda y escalarla a como pudieran, subían primero ellos y luego a sus hijos dejando a sus esposas al último.

Otros estaban con zapapicos golpeando con toda su fuerza contra el duro concreto de la barda.

Una centena de antimotines rodearon al vehículo anti motín y ayudándose de él como podían echaban para atrás a toda la gente que estaba tratando de debilitar mas la barda.

Toda esa gente suplica que por favor los ayudaran dándoles unos boletos para volar hacia al norte del país.

Dios mío como es posible que a esta altura cuando tenemos una gran amenaza encima, la gente esté pensando en el dinero y diferentes formas de obtenerlo.

Solamente los que han podido pagarlo tienen seguro su vuelo a los refugios del norte.

“Los boletos no se deben de vender ya maldita sea, dejen subir a la gente sin costo y que ya se vaya a refugiar” me dije con coraje en mi mente.

BOOOOOOOMMMMMMMM
BOOOONMMMMBUUUUMMMMMM
CRASSSSSSHHHHH

Una fuerte explosión hizo retumbar el suelo donde estábamos, buscamos el origen de eso.

Carlos me sostuvo del hombro derecho y me hizo que me volteara sorprendiéndome al instante.

El griterío de la gente se ha hecho más fuerte.

A corta distancia de donde estaba el vehículo anti motín se encontraba ardiendo entre enormes llamas una pipa de abastecedora de Pemex que me imagino que venía a abastecer de combustible a los aviones que no están parando de despegar y aterrizar. Alguien de los muchos que están ahí la ha de haber hecho estallar para usarla como una forma intimidatoria contra la gente del aeropuerto y lograr así su acceso a las instalaciones esperando así tomar un vuelo para salvar su vida.

— ¡Se está empezando a armar el caos ahí afuera!
— ¡En que nos hemos metido ya!
— ¡Ya no hay regreso, maldita ya no hay vuelta atrás!

Me encontraba mirando con atención todo eso caos cuando Carlos me empezó a jalonear hacia él.

— ¡Ya ves, si no nos vamos ahora después ya no vamos a poder salir de aquí y quien sabe que nos vaya a pasar después!

Lo empecé a seguir sin dejar de mirar atrás todo ese caos que se estaba sucediendo ahí afuera.

— ¡Que va a ser de ellos! — grite mientras bajaba corriendo del montículo en el que estábamos.

— ¡No lo sé, pero si existe dios que hay los cuide y nosotros también apúrate ya todos los demás están alrededor del avión!

— ¡Es irónico ellos tanto que quieren al norte y nosotros de aquí mismo vamos a la dirección contraria, hacia el sur a cuidar sus espaldas de esos animales!

— ¡Córrele alguien les está hablando a los agentes desde un altavoz, tal vez sean nuevas indicaciones!

Asentí, pero dejaba de voltear hacia atrás e imaginarme el caos que se estaba sucediendo, que impotencia sentía por no poder ayudarlos. Pero tengo que ver por mi y al menos tontamente ir hacia el sur era para mí la mejor alternativa a un que fuera peligrosa seguro que allá estos tipos tendrían preparado algún medio para escapar si fuera necesario.

Además todos están armados y eso me hacía sentirme seguro y tranquilo.

Y seguro que habrá mas armas de donde escoger y esa será mi oportunidad de hacerme alguna.

El destino ha querido que me vea envuelto en esto y que en mi condición de civil de fe de la fidelidad de los hechos que se están dando y de los que han de suceder en el futuro que se está empezando a ver por ahora gris.

En unas horas estaré envuelto en ese caos y tendré por fin cara a cara al enemigo.

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